Técnicas para futbolistas: ¿cómo robar el balón?

14 / 10 / 16

 

El fútbol es un deporte que premia el dominio y control de la pelota, por lo que los jugadores con la habilidad para robar el esférico y cortar el ataque contrario son muy valiosos.

Las mejores técnicas para robar la pelota utilizan una combinación de paciencia y, en el buen sentido, juego “agresivo”. No nos referimos a juego brusco, por supuesto, tampoco se trata de golpear al oponente. Nos referimos a la capacidad de estar siempre atento y expectante. Es importante saber leer el juego, sabiendo reconocer cuándo es el momento oportuno.

Conoce algunas recomendaciones que te ayudarán a mejorar tus habilidades defensivas e incrementar tu capacidad para robar el balón.

Esperar el momento propicio

Como defensa debes tener pies rápidos, debiendo actuar sin demora cuando se presenta la ocasión, además de estar siempre concentrado y preparado para la acción. En el duelo uno contra uno, el simple hecho de desear el balón más de lo que lo desea el atacante constituye un plus. Debes convertirte en un “ladrón” en el campo de juego.

Cuando se acerca el atacante, la reacción automática de un defensa inexperto será lanzarse de inmediato a conseguir el balón. Por el contrario, un defensa experimentado, inclina su cuerpo hacia el lado en que desea que se dirija el delantero rival, deslizándose lateralmente a pasos rápidos, forzando el momento en que el oponente se equivoque.

La presión de una defensa firme lleva a los delanteros a producir errores. Y es entonces el momento oportuno en el que el defensa debe actuar.

Mantener el equilibrio

Los buenos defensas intentan cortar el balón cuando ven la oportunidad de poder robarlo o despejarlo hacia donde se encuentra un compañero de equipo. De otra manera, un intento de robo fallido puede dejar a su propio equipo desbalanceado y en clara desventaja.

Los atacantes habilidosos raramente muestran demasiado el balón. Si un defensa logra desarrollar la habilidad de desplazarse rápidamente de forma lateral logrará así estar siempre frente al delantero, pudiendo aprovechar la oportunidad de cortar el balón cuando ésta se presente.

Usar los hombros

Un defensa atento debe también darse cuenta cuándo es momento de usar los hombros y arrojar el cuerpo sobre el del rival (de manera limpia) para ganarle la posesión. El reglamento del fútbol permite este tipo de contacto hombro con hombro.

Por supuesto, se trata de usar el cuerpo inteligentemente, no solo de poner en práctica un juego brusco, que podría ser sancionado por el árbitro como falta, generando para el equipo rival tiros libres o hasta penaltis, en el peor de los casos.
Fuente: Entrenamiento

socios