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¿Es necesario el ejercicio aeróbico?

08 / 09 / 16

El ejercicio aeróbico es aquel ejercicio físico que es ejecutado a base de la inhalación y exhalación a baja intensidad. El entrenamiento se caracteriza por ser moderado y constante.
Es decir, los ejercicios más comunes como caminar, marchar, trotar, bailar, pedalear, son considerados como entrenamientos aeróbicos y tienen por objetivo conseguir mayor resistencia. Entonces, ¿es necesario desempeñar estas actividades? Como siempre, la respuesta no es genérica; a veces sí, a veces no, depende el objetivo, la persona y las metas.

Para conocer el porqué de esta ambigüedad, conozcamos el punto de vista del experto Guillermo Alvarado, a través de “Men’s Health”.

En contra de lo que algunos creen, el sistema oxidativo (aeróbico) cada vez tiene más trabajo y aporta más energía aunque deja de ser la vía metabólica que más energía aporta en términos relativos. Prueba de ello es que cualquiera que se haya sometido a una prueba de esfuerzo y la haya interpretado, o tan sólo leído, observará que el consumo de oxígeno es mayor conforme aumenta la intensidad alcanzando el máximo consumo con la máxima intensidad o ligeramente antes. Es por ello que cuando nos referimos a entrenamiento aeróbico en muchas ocasiones deberíamos decir “ejercicio predominantemente aeróbico”.

El entrenamiento predominantemente aeróbico, aquel que se desarrolla a una intensidad moderada, constante, y de larga duración es algo que sigue recomendando en deportes de carácter anaeróbico donde la potencia, la capacidad para alcanzar la máxima intensidad en el mínimo tiempo posible, y recuperarse rápidamente en un corto espacio de tiempo para volver a rendir al máximo, supone una clara ventaja competitiva (algo que coincide con la mayoría de deportes exceptuando la alta resistencia o aquellos que requieren un sólo esfuerzo máximo).

Concluyendo, ¿es necesario el ejercicio “predominantemente” aeróbico? Para responder de manera profesional habría que establecer un gran número de escenarios. En deporte de resistencia donde la competitividad del deportista reside en su economía, en la capacidad para mantener un ritmo más o menos estable durante un largo periodo de tiempo la respuesta sería sí. En el resto de deportes de naturaleza predominantemente anaeróbica, aquellos cuya naturaleza dicta cambios de ritmo constantes, y donde la competitividad del deportista reside en gran medida en su capacidad para acelerar al máximo y recuperarse a continuación para volver a acelerar a continuación, deportes como el tenis, fútbol o básquetbol entre otros muchos, la respuesta, desde mi punto de vista, y con la bibliografía que he consultado, sería claramente no.


Fuente: Mens health

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