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Aprende a ser constante en el ejercicio

10 / 08 / 16

Cuando comenzamos a realizar una actividad física, siempre llega un punto en el que comenzamos a disminuir nuestro rendimiento, sobre todo si los resultados no son destacables o notorios. Cuando ese momento llegue, busca las palabras de aliento que te ayuden a seguir, pero sobre todo no olvides la razón por la que decidiste iniciar.

La constancia es la única forma de alcanzar los objetivos que persigues y aunque el proceso sea difícil, no olvides que la recompensa será totalmente satisfactoria.

Todo lo bueno en la vida demanda de 3 aspectos:

 

Trabaja duro

Fíjate si el reto que tienes delante es desafiante para ti. Si es muy fácil, te aburrirás enseguida y no lograrás nada. Si el reto es extremadamente difícil, te estarás agotando y no estarás avanzando. Encuentra el punto medio.

Trabaja cada día, de manera que cuando mires atrás puedas decir “Di lo mejor de mí y gasté hasta la última gota de energía que tuve”.

Trabajar constantemente

Puedes dar lo mejor de ti un día o una semana, puedes sacrificar tu sueño y tu alimentación, puedes desgastarte hasta el extremo, pero si tu propósito requiere que trabajes un mes o un año entero, y no solamente una semana de trabajo sobrehumano, habrás perdido tu tiempo y tu valiosa energía.

No te enfoques en la velocidad de tu cambio ni qué tan evidente es para ti y todo el mundo que estás alcanzando algo que te propusiste.

Tampoco te compares con los demás: la única comparación es aquella que haces contigo mismo: ¿Soy mejor que ayer? ¿Soy más fuerte, más rápido y más persistente que antes?

Trabajar con enfoque

Contempla todas las posibilidades y ajusta la forma de trabajar. Puede que durante un tiempo, una estrategia específica te sea útil y después será conveniente probar nuevas técnicas o ejercicios: Iniciar, avanzar, mejorar.

Está bien experimentar e intentar distintas formas de lograr lo mismo hasta que encuentres la que más se acomode a ti.

 

Fuente: Tucambioesahora

 

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